Ensayos
LA IGUALDAD COMO PRÁCTICA

LA IGUALDAD COMO PRÁCTICA

El campo del deporte, como todo ámbito en el que los seres humanos nos relacionamos los unos con los otros, se presenta como un espacio de luchas, disputas, riñas por imponer unas ideas, unas prácticas, una forma de ver el mundo y de organizarlo por sobre otras. En estas luchas, disputas y riñas siempre hay un grupo que resulta “ganador” e impone su modo de interpretar y hacer las cosas, que las más de las veces son un reflejo de lo que sucede en la sociedad en su conjunto. 

En el caso de nuestras sociedades que, como dijimos incluye el campo del deporte, el patriarcado ha salido victorioso hace cientos de años dando lugar a una organización social binaria y jerárquica que construye las diferencias sexuales asignando características y roles a las personas y ubicando a algunxs en una relación de superioridad sobre otrxs. 

La sociedad resulta ser, entonces, una estructura de carácter patriarcal que se manifiesta de múltiples maneras en las distintas sociedades, que ha ido mutando a lo largo de la historia de cada una de ellas y, que invisibiliza su carácter no natural mediante la construcción de una ideología propia: el machismo. Ideología que se encarna en una amplísima gama de actitudes, conductas, prácticas sociales y creencias destinadas a promover la superioridad del hombre (blanco y heterosexual) sobre la mujer y las diversas identidades socio-sexuales.

Así, basado en la idea de autoridad y liderazgo del varón sobre las mujeres y las identidades LGTTTBIQ+, el patriarcado resulta ser un modelo de dominación de lo masculino sobre lo femenino que ha fomentado desigualdades entre géneros en todos los ámbitos de la vida.

Antes de continuar, cabe aclarar que, al referirnos al deporte como uno de los ámbitos en los que transcurre la vida social de las personas, contemplamos el deporte de alto rendimiento, el deporte espectáculo; como así también, el deporte social, escolar, amateur.  Al mismo tiempo, es importante destacar que las asimétricas condiciones de participación de los distintos géneros y diversidades en el ámbito deportivo se da tanto en la práctica deportiva en sí, como en la gestión de las instituciones y espacios donde se lleva a cabo la práctica mencionada.  

Volvamos a las desigualdades de género en el deporte y hagamos un poco de historia, el proceso de industrialización surgido en Inglaterra a finales del siglo XIX promovió un cambio radical en la organización de la sociedad en todas sus esferas que dio lugar a la conformación de los Estado-Nación de occidente. De allí que solemos referirnos a este proceso como una revolución.

Es en ese contexto es que los juegos populares y muchas actividades corporales fueron convirtiéndose en deportes y en deportes hegemónicos como el fútbol, el rugby, el básquet, el tenis, entre otros. Al tiempo que, estos nuevos deportes comenzaron a cumplir un rol social de distracción, de recreación, de entretenimiento fundamental entre las nuevas e inmensas clases populares urbanas que se encontraban sometidas a estas nuevas relaciones de producción propias del naciente capitalismo.

Sin embargo, institucionalización, reglamentación y práctica de estos deportes fueron pensados por y para los hombres. El lugar de la mujer en esos tiempos era el hogareño y una mujer “en movimiento” no era bien vista. 

Este origen de la práctica deportiva como algo netamente de hombres continúa vigente en nuestros días y, aún con cambios más que notorios, las mujeres siguen encontrando resistencias a la hora de participar del amplio campo del deporte y sus distintas aristas. Aún estamos muy lejos de la equidad mujer – hombre y mucho más retrasados en relación a las diversidades socio-sexuales. Es más, para muchxs de los más importantes analistas y pensadores de y sobre lo social, como Bourdieu, Connell, Elias, Brohm, Hargreaves, el deporte institucionalizado ha reforzado la desigualdad social, política, económica entre los hombres, las mujeres y aún más con la comunidad LGTTTBIQ+.

Retomando y para finalizar, la sociedad patriarcal fomenta, produce y re-produce una desigualdad entre los hombres y las mujeres que ha dado lugar al surgimiento de diversos y vastos movimientos sociales que luchan por alcanzar la igualdad/paridad/equidad entre los géneros.

Tal vez, el recorrido hecho hasta aquí, no presente hechos desconocidos y/o un análisis novedoso para muchos de los lectores. Sin embargo, tal vez lo que sigue sí sea una nueva/vieja forma de encarar lo que viene y es modificar el lugar a donde nos colocamos respecto de esa igualdad tan deseada.

El gran pensador, pedagogo y maestro latinoamericano, Simón Rodríguez, quien tuvo entre sus destacados alumnos a Simón Bolívar, no planteaba la igualdad como un punto de llegada que se alcanzaría mediante la educación de los nacientes ciudadanos de la América emancipada, más bien todo lo contrario. La igualdad es el punto de partida para construir una sociedad justa y equitativa para todxs y con todxs. 

El desafío que se nos presenta para hacer un deporte para todxs y con todxs es concebir la igualdad como una afirmación, como una práctica. Una práctica que tenemos que poder practicar dentro y fuera de la cancha.


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Autor

  • María Eva Koziner

    Integrante del colectivo DALE! Socióloga, trabajadora del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, Docente Universitaria

    MariaEvaKoziner@dale.com Koziner María Eva