Diegologías
ARMANDO A DIEGO MARADONA

ARMANDO A DIEGO MARADONA

Salimos muy temprano desde la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Tomamos el bajo y luego acceso norte. Ese día hubo un accidente y estaba todo colapsado. Logramos escapar del caos a instancias de Waze y transitar por calles desconocidas para acercarnos a un lugar bien conocido, la Villa Carcova en José León Suarez, partido de San Martín.

En la escuela 33 situada en el Barrio Independencia, -uno de los barrios que hay dentro de Carcova-, nos esperaban niños, niñas, docentes y directivos. Atravesamos el patio engalanado con murales hechos por pibes y pibas vinculados a proyectos educativos. Vimos a Ana Frank, a Abuelas de Plaza de Mayo y vimos símbolos de paz y esperanza. En un espacio compartido techado empezó a rodar la pelota, pero esta vez, con Diego en el cielo. Habían preparado las preguntas, tomaban el micrófono y disparaban: Dónde conociste a Diego? Es verdad que cantaba bien? Cuál es tu mejor recuerdo? Te peleabas con él?…

Entre los chicos y las chicas estabas vos, Agustín. No bien cruzamos la puerta nos viniste a abrazar, pediste una foto y participaste con tanto entusiasmo y compromiso que nos expandiste el corazón. Imaginate lo que dirá Diego cuando se entere que dejas de jugar en los recreos o llegás tarde al comedor por leer los libros que la escuela atesora junto a ustedes: “Rey de Fiorito”, “Yo soy el Diego de la gente”, “Diego desde adentro” más numerosos artículos y publicaciones también en idioma inglés, porque la profe logra desde el Gol de Diego a los ingleses, -el que hizo con la mano y el que hizo tras una monumental jugada, esos dos goles que constituyen el gol del siglo,- contagiarlos e introducirlos al idioma extranjero.

Vimos en tus ojos, Agustín, al Diego pequeño, lleno de esperanza y también de bronca y frustración por el dolor inmerecido, por la lucha a veces demasiado dura para tus cortos años, por las pérdidas inenarrables que nos dejan cicatrices para siempre, por esa desolación que a veces no encuentra explicación. Pero sabés qué, Agus? Saben qué, chicos y chicas? Lo más bello que tenemos son nuestras cicatrices. Nos recuerdan que hemos sufrido, hemos caído y pudimos levantarnos. Desde el amor, desde la amistad, el compañerismo con buena gente, que nos guía, que nos apoya, que nos rescata. Que nos explica que el éxito no es tener dinero, fama o muchos likes en Instagram. Que la droga mata y que aunque Diego superó a Reyes, Príncipes y Presidentes de Naciones, nunca pudo ganar la batalla ante el enemigo más atroz. Las conductas adictivas y luego las adicciones a las que conllevan, nos dejan solos, nos aíslan, nos enferman, nos hace herir a quienes más amamos y finalmente nos matan.

Finalmente cuando pasamos al aula y estuvimos todos más cerca, pudiste expresar lo triste que te había puesto enterarte que Diego había muerto y en esa tristeza también estaba la que sentís por tus propias pérdidas irreparables, la que sentimos todos, la que nos dio una piña de knock out cuando finalmente nos dimos cuenta que Diego era un dios dolorosamente humano y que ese maldito 25 de noviembre de 2020, se nos fue.

Diego es pueblo, testimonio de progreso, superación, cielo y infierno. Hasta en su propio velatorio organizado en la Casa Rosada al nivel de máxima autoridad de estado, logró liberarnos del aislamiento preventivo obligatorio que regía. Era tanto el dolor y la necesidad del pueblo de darle su último adiós, que todo fue encuentro, abrazos impensados entre portadores de casacas de Boca y River, filas interminables y sus colores preferidos: celeste y blanco, como nuestra bandera Argentina que tan bien supo portar. Diego Armando Maradona nos puso en el mapa. Incluso los chicos y chicas de la escuela 33 resaltaron una anécdota de dudosa verosimilitud pero que vieron en las redes, relativa a un periodista que se salvó en la reciente guerra entre Rusia y Ucrania por llevar un tatuaje de Diego Maradona.

Nos queda ahora recordar su legado y junto a su familia y seres más queridos no parar de pedir justicia. Aunque en realidad sabemos que nunca habrá justicia, porque justo sería que estuviera acá, en la escuela 33 del Barrio Independencia, armando un picadito con los pibes y las pibas que construyeron desde una Copa del Mundo tamaño extra grande, hasta una línea de tiempo de su vida, asociándola con hechos históricos que ocurrieron en nuestro país y en el mundo. Todo con pasión maradoneana, Malvinera, promotora de justicia e inclusión, que grita en cada trazo, en cada papel afiche, que acá no sobra nadie.

Comenzamos un camino que sabemos que está destinado al sinfín. Junto al Padre Pepe Di Paola, compartimos el proyecto experiencial «Armando a Maradona», creado por los profes Walter Auer, Noel Ardito, Nicolás Gabe, Alejandra González, Pablo Fernández Alicia Leuzzi, Laura Sola y la Directora Lina Del Orco.

Armando a Maradona impulsa actividades educativas: historia, plástica, obras de teatro, orquesta, murales, geografía, pensamiento analítico, desarrollo de líneas de tiempo, lectura y comprensión de textos. Incluye asimismo visitas a estadios deportivos donde Diego brilló vistiendo sus casacas de Boca Juniors, Argentinos, Club de Gimnasia y Esgrima y hasta al predio de la Asociación del Fútbol Argentino.

Este proyecto contempla la visita a la escuela de personalidades, familiares y amigos de Maradona, debate, preguntas y actividades compartidas. Estuvimos junto a Marcela Mora y Araujo, una amiga periodista que vive en Londres, muy honradas y agradecidas por el privilegio de compartir una mañana emocionante donde recorrimos sueños, experiencias, atravesamos recuerdos, anhelos y tristezas, enfatizando memoria, verdad, justicia y cada símbolo cultural desde un Diego que nos representa en todo el planeta y siempre apoyó a Malvinas Argentinas, Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, los derechos de los trabajadores y a los más vulnerables.

Gracias de antemano a todos los que quieren apoyar este proyecto y promover la visita de los pibes y las pibas a las canchas y espacios donde Diego brilló: Presidente de AFA Claudio Tapia, Secretario de Selecciones Nacionales Jorge Miadosqui, Santiago Carreras de YPF, Centro Cultural Kirchner, Cultura Nación, Heriberto Deibe, SOEME, Daniel Garay y Jorge Piumato del Sindicato de Judiciales, Javier Rozzi y Jorge Ameal de Boca Juniors.

Ojalá se sumen muchos más a apoyar iniciativas que contienen, previenen adicciones, descarte y abrazan la niñez y juventud.

Diego único. Diego Argentina. Con sus luces, sombras y contradicciones. Acompañaremos siempre a su familia y honraremos su legado. «Luchar, vencer, caerse, levantarse, luchar, vencer… Hasta que se acabe la vida».


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Autor

  • Marina Méndez

    Comunicadora, consultora, dirigente social/deportiva, misionera humanitaria y conferencista sobre marketing digital, liderazgo y política internacional.

    marinamendez@dale.com Méndez Marina